Periodista Patricia Espejo: «no nos extrañemos de otro estallido social bajo el mismo lema «¡No más abusos!»: Acusa a la coludida cadena de Farmacias Ahumada, de enviar carta a sus arrendatarios y cesarán el pago de arriendo de todos sus locales

Una grave denuncia realiza la periodista Patricia Espejo en un periódico nacional, luego de enterarse que la gran cadena de farmacias Ahumada «han decidido suspender el pago de arriendo de todos sus locales.

Un verdadero abuso de una de las cadenas que se coludieron junto a Cruz Verde y Salcobrand, para aumentar en conjuntos los precios de sus productos, donde claramente perjudicaban al consumidor y fueron sancionados con millonarias multas por este ilícito comercial.

Justicia condena a cadenas de farmacias al pago de US$2,6 millones como compensación tras colusión de medicamentos. … Este fallo se enmarca en una demanda colectiva presentada por el SERNAC en el año 2013 por la colusión en el alza de precios de 206 medicamentos.

Viéndolo desde el punto económico y la crisis que afecta al comercio y que han debido cerrar mucho comercio para respetar las diferentes ordenes del estado, tales como: Toque de queda o cuarentenas, hay que hacer el incapié que ellos no han sido afectados por estas medidas, ya que sus locales no han cerrado y debido a la situación sanitaria, son los que más han vendido por esta situación.

No queremos ni pensar bajo qué ley económica que brinda el estado, se estarán acogiendo.

La periodista Patricia Espejo, realiza de esta forma y muestra su molestia, que es de muchos chilenos al periodico

Periodista Patricia Espejo

Señor Director
Con estupor me he enterado a través de su diario que la Farmacia Ahumada ha decidido suspender el pago del arriendo de sus locales, lo que descaradamente comunicaron a sus arrendadores a través de una carta.
¿Cómo es posible si se trata de una empresa con enormes espaldas y que formó parte de la colusión para el alza de precios de más de 200 medicamentos en los años 2007 a 2008?.

Un año después reconocieron los hechos y no tuvieron drama en pagar cerca de US$ 1 millón en multa.
Además, ellos no han cerrado durante la emergencia sanitaria, por el contrario, han mantenido y tal vez han aumentado sus ventas.
¿Qué le podemos pedir, entonces, a una modesta peluquería o a una reparadora de calzado de barrio?
No nos sorprendamos con el advenimiento de otro estallido social bajo el mismo lema «¡No más abusos!».