Actriz María Paz Grandjean, repasa el terrible día que carabineros le disparó perdigón en el rostro: «Fui privilegiada de que no le achuntaran al ojo»

La conocida actriz de teatro y televisión fue impactada por un balín el 18 de octubre luego de «La pérgola de las flores» en el GAM, y contó esa experiencia en a Chileokulto

María Paz Grandjean tras perdigón en el rostro: "Fui privilegiada de que no le achuntaran al ojo"

La noche del 18 de octubre, la actriz María Paz Grandjean estaba a punto de presentarse en «La pérgola de las flores», en el Centro GAM. Según relató en entrevista con Chileokulto , ese día «se suspendió la función por la quema de un vehículo a la entrada. Nos evacuaron por el estacionamiento, pero yo me demoré un poco más en desmaquillarme. Salí y vi la gente contra el tránsito, un piquete de carabineros, el guanaco y el zorrillo.

Empapada y aún entre la gente, divisó a “un carabinero o carabinera” con su rostro cubierto. “Lo vi apuntándome a la cabeza, de frente. Ya habían disparado bombas lacrimógenas, no pensé que iba a disparar algo más”, recuerda. “Ladeé la cabeza para verle la cara, y ahí sentí el impacto en mi rostro. Vi cuando me disparó, y creo que quiso dispararme a la boca o al ojo derecho, pero como alcancé a correrme no entró, sino que me quemó y alcanzó a rozarme la mejilla. Pero me agarré la mandíbula y noté que estaba deforme, y botando sangre por afuera y dentro de la boca. Quedé paralizada”, agrega.

Algunos manifestantes le prestaron primeros auxilios, e incluso se encontró con el actor y compañero de elenco Juan Pablo Miranda, quien la acompañó caminando hasta Irarrázaval. “La Posta Central estaba colapsada, y como estoy en el Cesfam, lo mejor era ir al Centro de Urgencia de Ñuñoa (Juan Moya con Grecia), cerca de donde vivo”, dice la actriz. Al cabo de dos horas llegó a su casa: “Me fui a cambiar de ropa y recién ahí me vi en el espejo, y supe que era grave”.

Una amiga con la que vive la llevó al Sapu de Ñuñoa. “Me atendieron rápido aunque muy precariamente -revela-: ‘¿Tiene el ojo derecho?’, ‘verifique con su lengua si tiene todos los dientes’, me decían. Yo ni siquiera podía abrir la boca. Tampoco me sacaron un balín ni nada. El médico dijo que lo que me habían disparado no entró. Solo me había rozado, pero ahí surgió la duda de con qué me habían disparado. Yo dije un balín porque eso me dijeron en la calle, pero algunos médicos, incluido mi hermano, que es cirujano infantil, piensan que por la expansión de la herida se trató de una bala”, agrega.

Cuando ya retomó las funciones de La pérgola, el sábado pasado en el GAM, Grandjean dice que su recuperación avanza lentamente, pero aún no tiene certeza de con qué le dispararon. “Quedé con una fractura en la mandíbula y me tomó el ojo. No pude abrirlo en varios días. Hasta hoy tengo también un quiste grande en la cara, que sigue deforme. Lo peor fue salir de la posta y ver que había muchos cabros jóvenes heridos como yo. Eso me dolió muchísimo”.

¿Fue a constatar lesiones?

Al séptimo día me pude parar y salir, y fui al Colegio Médico porque ahí estaban haciendo los peritajes para el Instituto Nacional de Derechos Humanos, donde aún no logran establecer si fue bala o balín. Me hice exámenes, radiografías y un TAC, y ahora está toda mi carpeta y la denuncia en manos del INDH. Estoy reuniendo testigos para iniciar una querella. Llevan dos días diciéndome desde el INDH que van a contactarme para hacerla, pero ya me contactó otro abogado. Sé que puedo hacerlo también mediante Sidarte y Chileactores, de quienes he recibido mucho apoyo. Me he sentido súper apañada por mis amigos, mi familia y los colegas actores.

Hace unos días, Alejandro Goic también fue víctima de un ataque en una manifestación…

Es como ha sido siempre. Desde que tengo uso de razón que nunca he visto que la violencia haya empezado por los encapuchados. Desde los 80 he visto que el vandalismo empieza en Carabineros y es lo que he vivido. Yo soy hija de la dictadura, y antes, después de las marchas, venía lo que mi papá llama “el silencio de la muerte”, porque mataban gente. La historia ha vuelto a repetirse, pero ya no pueden ocultarla. Lo que pido es justicia y saber quién me disparó, con qué y por qué, ni siquiera una sentencia. Necesito saber la verdad.

«Y ahí no entendí lo que pasó», siguió su relato. «No era estado de emergencia, realmente es inesperado que un carabinero te apunte en la cara y te dispare». En ese momento, recordó, «sentí vergüenza, humillación, que todo era mi culpa. Tengo recuerdos difusos».